Si algo sorprendió y rompió los esquemas en Occidente de los levantamientos populares de la 'Primavera Árabe' fue el hecho de que fueran laicos y, en la mayoría de los casos, usaran la desobediencia civil masiva como principal forma de lucha. Sin embargo, que los activistas no cogieran fusiles no significó que los gobiernos los dejasen de utilizar, todo lo contrario. Y, para hablar sobre las movilizaciones y la respuesta gubernamental, han venido hasta Madrid activistas, intelectuales y periodistas procedentes de buena parte de países para participar en el Congreso Internacional contra la Represión de los Movimientos Sociales, que se celebra estos días en el Ateneo de la capital.
"Los levantamientos árabes han puesto sobre la mesa la potencia de la utilización de la lucha popular, la no-violencia y la desobediencia civil como forma de lucha. Y esto también es aplicable en Palestina", aseveraba Maysa Haijai. Si un pueblo puede considerarse experto en la protesta y la guerra éste es sin duda el suyo. Allí, durante el último medio siglo los activistas se han visto abocados en la mayoría de los casos a salir a defender sus derechos con una AK-47. Sin embargo, esta socióloga y politóloga palestina se ha mostrado convencida de que "la lucha armada, las células clandestinas y la resistencia tradicional no son efectivas hoy y le salen muy caras al pueblo palestino. Además ayudan a difundir la imagen entre los israelís de que somos todos terroristas".

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