14.092,79 euros. Esta cantidad es el precio de una de las balizas de señalización de las vías férreas españolas, según un contrato de instalación de siete de ellas firmado por Adif (el Administrador de Infraestructuras Ferroviarias) en 2008, que ascendía a 98.649,52 euros. Y, según varios expertos en el sector, la instalación de dos de estas señales antes de la curva de A Grandeira, donde descarriló el Alvia Madrid-Ferrol el pasado miércoles, podría haber evitado el accidente.
Como ya relató el técnico José Moreno a Público ayer, el trazado de la vía en la zona de Angrois, a tres kilómetros de la estación de Santiago, presenta unas características peculiares dentro de la red española. "La línea de alta velocidad Ourense-Santiago-A Coruña es una infraestructura con parámetros de alta velocidad que no dispone de ancho de vía AVE - está dotada con ancho Renfe - y que consta de dos tipos de explotación ferroviaria: alta velocidad y convencional", especificó. Además, en dicha línea se produce, también, una transición entre dos sistemas de seguridad: el ERTMS [European Rail Traffic Managemegent System], que opera en las líneas de alta velocidad, y el ASFA Digital [Aviso de Señales y Frenado Automático] de las líneas convencionales.
Así, el ERTMS, "que envía órdenes al tren y actúa sobre él, en función de la señalización que recibe, en cuanto a la velocidad a la que debe circular en cada momento", está instalado en el tramo de alta velocidad que comienza a tres kilómetros de la estación de Ourense y termina a unos ocho kilómetros antes de llegar a la estación de Santiago. Es decir, poco antes de la fatídica curva trazada a la salida de un túnel, el tren comienza a funcionar con el ASFA Digital.
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