Pekín está inmerso en una niebla tóxica (smog). La contaminación ha alcanzado hoy en la capital niveles considerados peligrosos, hasta el punto que el Gobierno ha instado a la gente a que no salga a la calle. La visibilidad es de unos pocos cientos de metros. Las autoridades han advertido que la situación continuará siendo grave hasta el martes probablemente.
El Centro Municipal de Control Medioambiental ha asegurado en su página web que la densidad de partículas finas o PM2,5 –las que miden 2,5 micras o menos de diámetro (las más dañinas para la salud)- ha alcanzado 700 microgramos por metro cúbico en muchas partes de la ciudad, un nivel considerado muy peligroso. Esta cifra se sale del gráfico, que va de 0 a 500.
Se califica la calidad del aire como excelente cuando el índice es menor de 50, y buena cuando es menor de 100. Por encima de 300, es considerado peligroso. Hoy, Pekín ha superado gran parte del día este valor. De ahí que el Gobierno municipal haya aconsejado a las personas mayores, niños y quienes sufren enfermedades respiratorias o cardiovasculares que eviten salir fuera o hacer ejercicio enérgico. El valor de PM2,5 ha llegado a 886 microgramos a las ocho de la noche, según las mediciones de la embajada de Estados Unidos.
La nube gris y ocre, mezcla de bruma y contaminación, que flota sobre la ciudad ha provocado inquietud en los ciudadanos, muchos de los cuales han decidido quedarse en casa. Los pequineses han volcado su enojo en las redes sociales, donde algunos han acudido al humor más negro. “Vivimos en una cámara de gas”, ha señalado uno en el servicio de mensajes cortos Weibo, el Twitter chino.

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