Obama se reune esta tarde con su vicepresidente, Joe Biden, quién le entregará un documento con las conclusiones a las que ha llegado tras reunirse durante varias semanas con sectores a favor y en contra del control de armas. Algunas de las propuestas que Biden lleva en la cartera son, por ejemplo, poner en práctica una revisión de antecedentes universal de los compradores de armas, reducir el número de balas de los cargadores y prohibir las armas de asalto. La Casa Blanca es consciente de que las dos últimas anteriores iniciativas le supondrán la oposición frontal de grupos tan poderosos como la Asociación nacional del Rifle (NRA; siglas en inglés) y de parte de los congresistas del Capitolio de Washington.
“La cuestión no es si creemos en la Segunda Enmienda [la que garantiza la posesión y el derecho a portar armas], sino cómo una persona se puede adentrar en una escuela infantil y matar a 27 personas”, ha explicado el presidente, que se ha apresurado a hacer notar que el factor miedo está siendo utilizado por los sectores más radicales. “El problema es que cualquier medida es interpretada como si fuésemos a quitar las armas a los ciudadanos”, ha añadido.
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