viernes, 16 de noviembre de 2012

Contra el totalitarismo neoliberal

Jorge Fonseca
Catedrático EU de Economía Aplicada en la Universidad Complutense y miembro del Comité Científico de ATTAC

La huelga general en España y Portugal y los paros parciales y manifestaciones de estos días en más de una docena de países europeos, han sido planteados con el objetivo de frenar la ofensiva neoliberal que está derribando aceleradamente el “estado del bienestar” –sistema público de sanidad, educación, y pensiones y derechos laborales y sociales- que ha sido el rasgo diferencial del capitalismo europeo continental respecto al anglosajón, particularmente el de EEUU. El derribo es general en toda la Unión Europea, pero mucho más intenso en la periferia económica constituida por los países del sur, debido a las políticas ultraliberales de sus gobiernos de derecha radical, apoyados por la “troika” compuesta por la Comisión Europea (CE), el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), con el pretexto de reducir el déficit y la deuda pública.

Pretexto, pues en España, en 2007, al inicio de la crisis, teníamos superávit fiscal de 2,2% del PIB, y hemos pasado a un déficit de entre 11 y 9% en los años siguientes, en primer lugar debido a la caída de ingresos por impuestos en una media anual de 40 mil millones de euros, 4% del PIB, respecto a 2007 (doscientos mil millones acumulados entre 2008-2012, 20% del PIB), que explica la mitad del déficit de estos años y que en gran parte se debe a las rebajas fiscales al capital y a la falta de lucha contra el fraude fiscal, pues dicha caída de recaudación es varias veces superior a la del PIB, que explica una parte menor (en torno a 2% anual del PIB). El resto del déficit se explica esencialmente (3% anual del PIB) por el aumento del gasto en prestaciones por desempleo (de 15 mil millones en 2007 a 32 mil millones en 2012) y en intereses de la deuda (de 16 mil en 2007 a casi 29 mil millones en 2012, que serán 39.000 millones en 2013). Esta caída de impuestos, aumento de intereses y prestaciones por desempleo, junto con los 200.000 millones (en dinero y avales, equivalente a 20% del PIB), regalados a los mismos banqueros que han desahuciado a casi medio millón de familias desde 2008, explican que la deuda pública que era de sólo el 36% del PIB en 2007 supere ya el 80% del PIB (en 2013 será del 90%).

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