sábado, 24 de noviembre de 2012

Comunistas sin saberlo


El 90% de la gente es comunista sin saberlo. Sé que podrá sonar a afirmación excéntrica para llamar la atención. Nada más lejos de mi intención.

Supongamos que somos astronautas y descubrimos un pequeño planeta. Este planeta está habitado por una especie de seres, algunos de los cuales son verdes y otros azules, aunque todos se alimentan de bananas. Lo que pasa es que sólo hay cinco bananeras en todo el planeta. Cuatro de ellas están están en la zona donde viven los 90 verdes; la quinta, donde viven los azules, que son sólo 10. Sin embargo, los 90 verdes (que se mueren de hambre) trabajan para los 10 azules (que, para colmo, viven en la opulencia).

Supongamos que volvemos a la Tierra y hacemos una encuesta. ¿No están seguros de que, como poco, el 90% de los encuestados pensaría que esa situación es injusta y abominable? ¿No están seguros de que al menos nueve de cada diez encuestados serían razonablemente partidarios de colectivizar las cinco bananeras, puesto que de este modo nadie tendría que morir de hambre en pos del disfrute ajeno?

Cualquier persona que piense esto; cualquier persona a la que le parezca inmoral e incluso nazi la postura del 10% restante (que he dejado por margen de error, más que por otra cosa) es ya comunista sin saberlo.

Porque nosotros vivimos en ese mundo de los verdes y los azules (aunque los colores aquí sean otros...). Pensémoslo. ¿Cuánto petróleo, oro, diamantes, coltán o plata tiene España? Prácticamente nada. En cambio, ¿cuánto tienen África o Latinoamérica? Inmensas reservas. ¿Cómo es posible, entonces, que allí estén peor? ¿Quizá algo inherente a su raza? ¿O tal vez elaboran Constituciones más imperfectas que la española y ello les lleva misteriosamente al hambre? ¿No tendrá algo que ver el hecho de que, hace unos siglos, esos países fueran esclavizados por nosotros? ¿Será también casualidad que, cada día, nuestras multinacionales sigan explotando sus recursos y reinvirtiendo los capitales aquí, en la metrópoli?

Incluso la FAO (la organización específica de la ONU ocupada de asuntos alimentarios) reconoce que este planeta es capaz de abastecer a más del doble de su población. Incluso el Global Footprint Network (California) demostró matemáticamente que el nivel de vida de un país como España es imposible de generalizar a todo el planeta (harían falta tres planetas Tierra para ello).

Dado que sólo disponemos de un planeta Tierra, ¿cómo justificaremos nuestro derecho a vivir por encima de otros pueblos, si no es mediante tesis supremacistas? Si mi nivel de vida es imposible de generalizar a cada ser humano del mundo, no puedo defenderlo como argumento de nada, porque es sencillamente defender un privilegio.

Según ese mismo estudio, hay otros países cuyo nivel de vida sí es sostenible para el planeta, pero en ellos existen situaciones de miseria y muerte de hambre. Existe un único país en el mundo (insisto: sólo uno) que cumple al mismo tiempo los requisitos de sostenibilidad y bienestar, sin muerte de hambre: Cuba.

Así pues, el único modelo económico que cabe defender sin estar defendiendo privilegios es el cubano. Se piense lo que se piense de su modelo político, lo que acabo de decir es irrefutable, por un motivo bastante sencillo: no es una opinión. Cuando un profesor explica en la pizarra que dos más dos son cuatro, no está diciendo que su opinión sea que dos más dos son cuatro. Lo que yo acabo de escribir tampoco se sitúa en el terreno de las opiniones. No está por encima ni por debajo de ellas, tampoco a su izquierda o a su derecha. Sencillamente está en otro plano completamente diferente: el de los hechos objetivos.

Artículo completo: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=84048

No hay comentarios:

Publicar un comentario