Se sabe poco de la masonería, de la masonería femenina, algunos no saben ni que existe. Con el nebuloso conocimiento que se tiene sobre el tema, lo más seguro es que después de la sorpresa por el descubrimiento y tras una mínima, minúscula, reflexión, la primera reacción sea intelectualmente lo que gestualmente se traduciría en un asentimiento de cabeza. Un reconocimiento. Un ¡claro! Si hay personas que se reúnen en grupos para apoyarse mutuamente, para influir, respaldar o intervenir en determinados procesos —políticos, sociales, económicos...—, ¿qué más lógico que sean las del colectivo más débil?
Así, la masonería femenina, aún con la ignorancia que planea sobre el asunto, resulta absolutamente razonable, casi natural. Y, justamente, ese proceso racional es el que narra en su libro Rosa Elvira Presmanes García, una mujer española, masona, licenciada en Antropología Social y Cultural por la Universidad de Barcelona, que firma La masonería femenina en España (Dos siglos de historia por la igualdad) (Ed. Catarata).
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