domingo, 28 de octubre de 2012

La mayor masacre de la Guerra Civil sucedió en la carretera Málaga-Almería

La ofensiva sublevada en la Guerra Civil se abatió sobre Málaga capital a principios de 1937. El 6 de febrero las tropas del general Gonzalo Queipo de Llano entraron en la ciudad. La mayoría de los pueblos de la parte occidental de la provincia ya estaba en manos de Franco, y la única salida que quedaba para los milicianos republicanos, las mujeres, los niños y los ancianos era un camino que hoy se recuerda como “la carretera de la muerte”. Entre 100.000 y 150.000 personas salieron de Málaga hacia Almería por la ruta de la costa. Fue la llamada desbandá. Gente que huía de la miseria y del hambre que traía la guerra, pero también escapaba del asedio de la aviación alemana, de los disparos de los barcos italianos y la marina de guerra franquista, y de la metralla que caía desde los montes.

Por tierra, mar y aire, durante cuatro días, fueron asesinados miles de civiles inocentes. Saber con precisión cuánta gente murió es imposible, aunque algunas fuentes hablan de entre 5.000 y 7.500 personas. Muchos cadáveres acabaron en fosas comunes o se los llevó el río Guadalfeo. 75 años después de una de las mayores masacres de España algunos supervivientes se reunieron ayer, en el malagueño Peñón del Cuervo, para rememorar su historia.

María Reyes García tenía 11 años cuando comenzó su infierno en el camino de Almería. Sus padres, sus tres hermanas, Isabel, Dolores y Matilde (la pequeña con dos años) y ella salieron corriendo de la casa que tenían en el barrio de La Coracha, en la capital. “El general Queipo por la radio nos ponía los pelos de punta: 'Malagueños, cuando os coja os vais a enterar'. Contaban que los militares iban violando a las niñas y yo ya estaba desarrollada”, relata María, de 86 años. Sus padres decidieron intentar llegar a Motril (Granada), donde tenían familiares.

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