Sin ir más lejos, los consensos de Bloomberg y Reuters, dos de los más importantes del mundo, apuntaban que la facturación de la compañía se iba a situar entre 7.006 y 7.119 millones de euros, lo que se traduce en un incremento cercano al 14,5% frente a 2011.
Pero la compañía fundada por Amancio Ortega ha llegado hasta los 7.239 millones de ingresos, lo que se traduce en un crecimiento del 17%.
En términos de beneficio neto la previsión era que alcanzara los 900 millones de euros, un 25% más que hace un año; e Inditex ha llegado hasta los 944 millones, es decir, un 32% más.
“El mayor distribuidor textil del mundo vuelve a demostrar la solidez de su modelo de negocio en tiempos de crisis gracias a la diversificación de sus productos, a su ritmo frenético de expansión (con la apertura de una tienda al día), a su decisión de centrarse cada vez más en mercados emergentes como Asia y Europa del Este, y a su capacidad de generar caja (es decir, de tener dinero disponible), que se sitúa en 3.566 millones”, aseguran fuentes de mercado.
Ahora bien, estas espectaculares cifras empresariales podrían no trasladarse a la bolsa en forma de subidas. ¿El motivo? Muchos analistas piensan que las acciones de la empresa gallega están sobrevaloradas y que, por ello, podrían estancarse en los niveles actuales (91,94 euros).
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