viernes, 1 de febrero de 2013
Creciente descrédito de la clase política dirigente en Grecia
Tres encuestas de opinión publicadas en Grecia durante esta semana fueron tomadas por los principales medios de comunicación para legitimar el camino impuesto por las medidas de austeridad que lleva a cabo el gobierno del primer ministro Antonis Samarás.
Los órganos de prensa afines a las políticas neoliberales defendieron la actuación del dirigente y celebraron que su partido, el conservador Nueva Democracia (ND), encabezara los sondeos de intención de voto, pues era un reconocimiento por parte de la ciudadanía de que los recortes son un mal necesario. Tales afirmaciones se aprovechan para sus fines de un dato empírico, las preferencias de una exigua mayoría entrevistada, pero no dudan en ocultar otros muchos que sin duda contradicen la lectura realizada por los medios corporativos.
ND se presenta como la primera fuerza política del país con un apoyo aproximado de entre el 29 y el 25 por ciento de los votantes, seguida muy de cerca por el principal partido opositor, la Coalición de Izquierda Radical (Syriza), con una intención de voto de 28-24 por ciento. Sin embargo, las encuestas también presentan a una mayoría de descontentos y opuestos a las medidas de austeridad del 60-65 por ciento, mientras que la coalición de gobierno proclive a estas cae en intención de voto con respecto a las elecciones de junio entre 8 y 13 puntos porcentuales. Es claro que mientras el Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok) continúa su imparable caída, ND va aglutinando el voto de quienes apuestan por los recortes pero sin que esto le reporte un aumento de votantes, pues en los últimos comicios rozaron el 30 por ciento. En cualquier caso la falta de confianza en estos dos partidos, tradicionalmente mayoritarios, resulta evidente si se tiene en cuenta que antes del inicio de la crisis recababan el 80 por ciento de los sufragios, mientras en la actualidad cada vez les resulta más difícil conseguir siquiera la mitad.
La principal razón para este descrédito proviene de su apoyo incondicional y acrítico a unas políticas neoliberales impuestas desde Bruselas, las cuales a lo largo de tres años han dejado bien claro que son agresivas, perjudiciales e injustas para el conjunto de los ciudadanos y para la economía en general. Otro motivo de indignación popular son los continuos casos de corrupción que periódicamente salen a la luz pública pero que rara vez llegan a los tribunales y jamás alcanzan a los altos responsables políticos.
Noticia completa: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=163165
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