martes, 8 de enero de 2013
¿Hacia una nueva huelga general?
Un lector habitual de mientras tanto nos envió una carta preguntando por qué en la entrega de diciembre no habíamos hablado de la huelga general del 14 de nov iembre. Ciertamente fue una respuesta social importante, mucho más masiva de lo que podía esperarse de una campaña de movilización a medio gas, sin un objetivo tan claro como la del pasado marzo, cuando aún podía estar en juego la reforma laboral.
Si algo ha mostrado la huelga es por un lado la capacidad de convocatoria de las organizaciones sindicales y, por otro, un sentimiento generalizado de estafa social con las políticas que se están llevando a cabo. El mismo sentimiento de indignación que se encuentra bajo la mayor demanda de soluciones para las personas con deudas hipotecarias o, más recientemente, en la impresionante respuesta social ante el anuncio de la privatización de la sanidad de Madrid.
Para millones de personas, resulta cada vez más evidente que estamos ante un verdadero proceso de involución capitalista que pone en cuestión las condiciones esenciales que garantizan una base de dignidad laboral, seguridad económica y social, autonomía personal. Aunque en el largo período de neoliberalismo ya se produjo un deterioro creciente de derechos, éste no llegó a afectar a masas tan ingentes de personas ni a tocar elementos tan centrales de la estructura social. Si esto fuera una empresa, podríamos decir que hemos pasado de la fase de dificultades a la de liquidación general. Por eso arrecian las protestas y alcanzan una densidad desconocida en el período anterior.
La huelga general del pasado noviembre y las movilizaciones recientes vuelven a demostrar que mucha gente es consciente de todo ello. Y, sin embargo, no parece que este nivel de movilización tenga de momento mas perspectivas que la de volverse a repetir en los próximos meses. Dada la situación de deterioro, es bastante posible que los sindicatos se vean forzados a convocar una nueva huelga general. La cuestión estriba en saber hasta cuándo la indignación superará al desaliento, hasta cuándo la gente pensará que la acción colectiva es una vía factible para frenar el ataque o, por lo contrario, cuándo el cansancio hará mella en muchas personas.
Artículo completo: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=161881
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