domingo, 23 de diciembre de 2012
Cameron, atrapado por el antieuropeísmo
¿Imagina a Reino Unido abandonando la Unión Europea?, le preguntaron el otro día en la Cámara de los Comunes al primer ministro británico, David Cameron. “No es una posición que yo apoye, por lo tanto, no pierdo el tiempo pensando en ello”, respondió. Pero añadió: “Está claro que todas las opciones sobre el futuro de Gran Bretaña son imaginables. Somos dueños de nuestro destino y podemos elegir lo que queramos. Creo que nuestra elección ha de ser estar en la Unión Europea, ser miembros del mercado único, maximizar nuestro impacto en Europa, pero no hemos de tener miedo a alzarnos y decir que no estamos contentos con ciertos aspectos de la relación”.
Por muchos matices que se le quieran ver a esa respuesta, Cameron parece haber cruzado el Rubicón en la cuestión europea al manifestar públicamente, por primera vez, que la salida de Reino Unido de la Unión Europea, lo que en la jerga política británica llaman Brexit o Brixit (un juego de palabras entre Britain y salida, exit) es algo “imaginable”.
Ese debate hace ya tiempo que da vueltas. Pero lo que antes parecía una quimera que solo defendían el partido ultranacionalista UKIP y un puñado de diputados conservadores, en los últimos meses se ha convertido en uno de los puntos centrales del debate político y una idea con la que los tories coquetean de forma cada vez más abierta. Y no solo los tories. También en el Continente empieza a calar la creencia de que los británicos se pueden marchar. La diferencia con el pasado es que antes ese pensamiento provocaba escalofríos y ahora empieza a parecer algo no solo posible sino, hasta cierto punto, deseable. Aunque bastante incomprensible, dado el carácter cada vez más anglosajón de la construcción europea.
Noticia completa: http://internacional.elpais.com/internacional/2012/12/22/actualidad/1356203208_259777.html
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