En noviembre de 2010 se aprobó definitivamente la prestación por cese de actividad para los autónomos. Se trataba de un logro histórico para el colectivo, que llevaba tiempo reivindicando una protección social similar a la de los asalariados. Sin embargo, no todos accederían a la prestación, sólo aquellos que cotizaran voluntariamente por ella (salvo algunos colectivos, como los autónomos económicamente dependientes o los que trabajaran en sectores de riesgo, que lo harían obligatoriamente). Los primeros beneficiarios no pudieron cobrar el paro hasta noviembre de 2011, puesto que uno de los requisitos eran tener cotizados al menos doce meses desde que se aprobó la norma (a efectos de esta ayuda no valían, por tanto, los periodos cotizados con anterioridad).
Los datos que la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) ha recogido entre varias mutuas (la mayor parte de estas prestaciones las gestionan estas entidades) muestran algo parecido: de enero a junio de este año, 3.300 trabajadores por cuenta propia presentaron la solicitud para cobrar el paro, pero sólo 500 lo consiguieron, lo que supone un 20% de los solicitantes, un número que consideran "muy bajo". Según UPTA, otras 580 solicitudes están pendientes de resolver.
No hay comentarios:
Publicar un comentario