sábado, 13 de octubre de 2012

Los terribles 'juegos' de la guerra en Siria

“Tres meses sin poder salir de casa, sin trabajar, estirando los suministros y con tanta inseguridad… la población de Siria está realmente agotada y triste”, explica uno de los misioneros salesianos que reside en Damasco. La capital de Siria es hoy “una ciudad en alerta y llena de puestos de control del Ejército”, describe el inspector de los salesianos en Oriente Medio, Munir El Rai, a través de un comunicado.

“La guerra está azotando este país. Y no sólo son los actos de violencia, también el daño psicológico y moral. Se ven armas por todas partes y los niños ya conocen los nombres de las armas y juegan a la guerra”, añade Munir El Rai.

Cuentan los misioneros que trabajan en Damasco que en la capital siria "muchos muchachos tienen miedo de venir al centro [sociocultural] por temor a los peligros del camino”. Mientras hacen lo posible por continuar con sus actividades socioculturales, los misioneros ayudan en una escuela cercana donde calculan que se han refugiado más de mil personas.

Alepo, la segunda ciudad del país, ha sido durante las últimas semanas centro de los enfrentamientos entre los milicianos y el Ejército de Bashar al Asad. “Máquinas, tanques, casas destruidas y abandonadas es el paisaje que nos rodean”, explican los misioneros desde allí.

Unicef calcula que alrededor de un millón de niños están afectados por la guerra en Siria, y más de 100.000 niños sirios se han desplazado junto a sus familias a Líbano, Jordania, Turquía e Irak (de un total de 250.000refugiados que estima Acnur).

A pesar de todo, el organismo destaca que no está todo perdido y sí queda mucho por hacer para ayudar a los más pequeños en Siria. "Existe la percepción de que las cosas están tan mal en Siria que no se puede hacer nada y, simplemente, esto no es así", ha dicho esta semana Anthony Lake, director ejecutivo de Unicef, durante una visita al campamento jordano de refugiados Za'atari cerca de la frontera siria.

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