La firma de headhunting Spencer Stuart es la encargada de encontrar a los futuros responsables de la sociedad que gestionará los activos tóxicos del sector financiero español. Para culminar con éxito su búsqueda, que se circunscribe al terreno de la banca y al inmobiliario, cuenta con un aliciente: los salarios.
Según informa hoy el diario Expansión, las remuneraciones de la futura cúpula del banco malose situarán entre los 150.000 y los 500.000 euros.El rango se asemeja al que se impone a las entidades rescatadas, aunque de acuerdo con el rotativo desde el Gobierno han querido destacar que las cantidades no se han fijado con este criterio, sino por "el deseo de que no haya sueldos millonarios en un entorno como el actual".
Según añade el rotativo, el FROB ha destinado un presupuesto de 2 millones de euros a Spencer Stuart para realizar las contrataciones.
¿Y los bancos sanos?
Las grandes entidades se muestran totalmente en contra de la creación del banco malo. Pero tras las presiones ejercidas por el Gobierno y el Banco de España se verán obligadas a participar en la constitución de este instrumento, denominado Sareb, para limpiar los balances de los grupos nacionalizados y los que reciban ayudas públicas.
Aunque todavía la decisión final no está adoptada a falta de conocer los detalles de la sociedad inmobiliaria -el precio y los activos concretos-, los principales bancos (Santander, BBVA y Caixabank) entrarán en el capital, previsiblemente, con dinero en efectivo. El resto de entidades sanas (Sabadell, Bankinter y Kutxabank) también podrían entrar en el accionariado.
Tras desechar varias alternativas, tendrán que pagar en conjunto hasta 3.500 millones, en función del resto de inversores privados que consiga atraer y el capital con el que se constituya el Sareb. El objetivo del Gobierno es que menos del 50% de las acciones estén en manos públicas (FROB) para que ni su deuda ni su déficit computen en las cuentas del Estado.
Las entidades sanas no están dispuestas a participar en este proyecto a cambio de activos ni a través de un crédito pignorado o deuda. Distintas son las razones. Una de ellas es que el montante no sería demasiado excesivo y, por tanto, un canje por sus propio ladrillo tampoco les compensaría para limpiar su balance. Otra es que el mercado podría estigmatizarlos como problemáticos al evacuar parte de su cartera tóxica, al igual que los nacionalizados o los que presentan déficit de capital.
No hay comentarios:
Publicar un comentario