Esta antigua república soviética de 3,5 millones de habitantes ha sido uno de los países más afectados por la crisis económica desde hace cuatro años, lo que ha llevado al Gobierno liderado por Kubilius a realizar importantes ajustes presupuestarios.
Las últimas encuestas de opinión indican que el primer ministro será superado por la coalición opositora liderada por el Partido Social Demócrata, que se ha comprometido a elevar el salario mínimo y a rebajar los impuestos para las rentas más bajas.
El país báltico, elogiado por algunos países de la zona euro como un modelo de gestión frente a la crisis económica internacional, ha servido como modelo a países como Grecia y España, que se han visto forzados por la Unión Europea a importantes recortes para superar la recesión.
"Han hecho un experimento con nosotros", ha explicado Ruslan, un taxista que trabaja en la capital, Vilna. "Han recortado las pensiones a la mitad, la gente se va del país... Los jóvenes se ven obligados a quedarse con sus padres y abuelos", ha indicado. "Ahora quieren hacerle lo mismo a los griegos", ha añadido.
Antes del inicio de la crisis financiera en 2008, Lituania estaba experimentando un ciclo de crecimiento económico. Los bancos escandinavos le habían proporcionado créditos a bajo interés, dejando que el país generara más deuda de la que venía.
Cuando los bancos dejaron de conceder préstamos en 2009, sus rendimientos económicos se redujeron en un 15 por ciento y miles de lituanos se vieron abocados a vivir en el extranjero para poder encontrar trabjo.
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