El mundo financiero ha ido consolidando unos privilegios tan grandes que hoy ya tiene un poder que le permite actuar como si fueran los amos del mundo y de esa manera se sobreponen a cualquier otro tipo de poder. Se están desmantelando las democracias en un sitio como Europa, que siempre habíamos considerado la cuna de la democracia. Lo que tratamos de explicar es que es el resultado, sobre todo, de un privilegio principal que es el que tienen los bancos de crear dinero fabricando deuda. Ese privilegio es responsable de todas las cosas que están pasando.
Entonces, ¿estamos dejando de ser una democracia?
Estamos lejos de ser una dictadura en el sentido formal del término, pero es verdad que la realidad de hoy día muestra que la ciudadanía no puede tomar las decisiones que quisiera en el ámbito económico y que estas decisiones no son el reflejo de lo que la ciudadanía quiere. Asistimos a la quiebra y a la negación explícita de principios que siempre habíamos considerado consustanciales a la democracia. Por ejemplo, los principios del mecanismo europeo de estabilidad (MEDE), que tiene un enorme poder, se basan en la falta de transparencia, de control, de participación, de falta de sometimiento a la soberanía popular, algo absolutamente incompatible con la definición más elemental de democracia. Eso no quiere decir que esto sea una dictadura, mantenemos libertades formales -de expresión, de reunión, de manifestación-, aunque incluso éstas comienzan a quebrarse poco a poco.
Cada vez más voces hablan de que la deuda de España es ilegítima o que al menos podría serlo una parte, ¿está de acuerdo?
Si partimos de la idea de que la deuda ilegítima es la que es impuesta a los pueblos sin que sea el resultado de una decisión soberana, entonces sí, podríamos hablar de deuda odiosa. Por ejemplo, gran parte de la deuda que tenemos en España y Europa procede de la presión que han hecho los bancos privados para que el BCE no sea un auténtico banco central. Hemos calculado que si desde 1989 hasta 2011, la deuda primaria del estado se hubiera financiado con un banco central al 1%, la deuda que tendría España ahora sería del 14% del PIB y no del 90%. Eso significa que tenemos una deuda acumulada que es el resultado de una opción que se ha impuesto y sobre la cual los ciudadanos no hemos tenido libertad de pronunciarnos. Incluso cuando en algún país han dicho que no a los tratados europeos se han conseguido aprobarlos con mil trampas.
También la deuda que es resultado de manipulaciones de los inversores especulativos en los mercados financieros se podría considerar ilegítima. Lo que está claro es que la mayor parte de la deuda que tienen los países de la periferia europea se debe a políticas impuestas, que no son deseables, porque benefician muy directamente solo al grupo de población que ha tenido poder para imponerlas, luego desde ese punto de vista podríamos tener derecho a decir que no debe pagarse.
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