El ministro de Exteriores de Turquía, Ahmet Davutoglu, explicó que la Inteligencia turca contaba con informes de que el Airbus 320 que había partido de Moscú pasado el mediodía podría estar transportando equipos de comunicación militar, partes de misiles y otros materiales para la represión del régimen.
En el avión sirio viajaban 37 personas, entre pasaje y tripulación, pero además, según el oficial turco, portaba un cargamento "no civil" y, por tanto, prohibido por las normas de navegación aérea civiles. Davutoglu, sin embargo, no especificó de qué se trataba. Una vez inspeccionado, el Airbus obtuvo el visto bueno para seguir su camino.
El jefe de la diplomacia turca recordó que las normas internacionales permiten examinar aviones civiles sospechosos de transportar material militar, al tiempo que subrayó que su Gobierno no permitirá el envío de armas al régimen sirio a través del espacio aéreo del país euroasiático.
Turquía y Siria están inmersos en una escalada de tensión por los ataques transfronterizos de la semana pasada. Las fuerzas turcas han incrementado su presencia a lo largo de los 900 kilómetros de la línea limítrofe y han bombardeado varios objetivos en el norte de Siria, escenario de intensos combates entre las tropas leales a Al Asad y los rebeldes opositores.
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