"Esto conduce a la desintegración de la zona euro y a la divergencia entre la periferia y en centro", apunta Alberto Gallo, director del equipo de estrategia de crédito en Europa de RBS. De esta formase está cimentando la creación de dos bloques bancarios en la zona euro: el de los países sanos y el de los periféricos.
¿Y cuáles serían las consecuencias? La fragmentación podría hacer más difícil la integración del sistema financiero por el que tanto suspiran en Bruselas, además de impulsar un círculo vicioso en el que la debilidad de los bancos ahonda el deterioro de las económico de sus respectivos países y viceversa, destacan los expertos.
Además, la política de altas remuneraciones que están aplicando muchas de las entidades afectadas para contrarrestar la marcha de depositantes puede convertirse en un arma de doble filo. "Cuanto más paguen los bancos por los depósitos, menos rentables serán sus negocios", destaca David Powell, economista de Bloomberg LP.
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